He visto este párrafo en un blog perdido en el ciberespacio y me ha parecido muy interesante y muy cierta.
Quería compartirla con vosotros:

“Viendo que el mundo está en un desorden aterrador. Amenazado por las guerras, por el hambre, por la enfermedad del nacionalismo, con ideologías religiosas organizadas y corrompidas en acción, reconociendo todo eso, es obvio que para producir una revolución fundamental, radical, tenemos que empezar por nosotros mismos.”

Cuando vemos algo que no nos gusta, que nos entristece, que no concuerda con nuestros pensamientos o ideologías...
Cuando algo está mal o así lo creemos, pensamos sin vacilar un instante: ¡Yo no puedo hacer nada para cambiarlo!

¡PUES ESTAMOS EQUIVOCADOS! Erramos si creemos que no podemos poner de nuestra parte para mejorarlo.
Cuando vemos unos niños en África muriéndose de hambre, ¿Qué hacemos? Cambiar de canal diciendo: ¡Siempre lo mismo a la hora de comer! Cuantas veces habeis dicho, pensado u oido esta frase y habeis vivido esta situación.

Quizás la solución no está en nuestras manos, pero simpre podemos hacer algo por intentar mejorar el mundo que nos rodea.
Esto es como el batir de alas de una insignificante mariposa en una parte del mundo y su repercusión al otro extremo; ese sutnami que se puede llegar a provocar en un segundo.

Nuestras pequeñas acciones, gestos o maneras de actuar en según y que momentos son decisivos para que los que nos rodean reciban una buena o una mala sensación de nuestra parte.
Esas sensaciones pueden llegar muy lejos o quedarse en un abrir y cerrar de ojos.

De todos depende que ese sutnami sea totalmente destructivo o no. No sé si comprendéis lo que os quiero transmitir hoy...

"...es obvio que para producir una revolución fundamental, radical, tenemos que empezar por nosotros mismos.”



¡Aunque no comparta tu opinión, moriré porque puedas decirla y gritarla a los cuatro vientos!

Te Quiero Zei