La virtud está muchas veces en la espera y la paciencia
¿Cuántas veces al día nos preguntamos.....?: ¿Cuánto tarda? ¿Qué estarán haciendo? o exclamaciones del tipo: ¡Estoy harta de esperar!¡Qué nervios me pone su pachorra! ¡Siempre llega tarde, estoy harta!

¿Cuántas veces sin leer un enunciado completo nos disponemos a responder al ejercicio? ¿Cuántas veces nos empiezan a contar algo y sin dejar que la persona termine de hablar, nos disponemos a sacar conclusiones precipitadas? ¿Cuántas veces actuamos de forma precipitada y no pensamos que es lo verdaderamente correcto o nos dejamos llevar por el primer impulso que suele ir acompañado de nerviosismo y falta de control de la situación?

Creo que todos deberíamos tener en cuenta, que lo que se hace deprisa y corriendo suele salir mal o por lo menos chapucero y que merece la pena pensar y reflexionar para evitar situaciones incómodas, decepciones, reprimendas o discusiones absurdas que de lo contrario se habrían evitado.
¿Cuántas discusiones de pareja, entre amigos, compañeros de trabajo y familia en general se producen por la falta de paciencia y espera? Por no recapacitar, por no reflexionar, por no escuchar atentamente ya que estamos pensando en lo siguiente y desconectamos, por no controlar nuestros impulsos, por dejarnos llevar por comentarios poco fiables que nos ponen de los nervios y nos llevan a un estado de furia que es descargada contra el primero que tienes cerca y que seguramente es el que menos lo merece.

¿Cuántas veces habéis tenido un problema con alguien que quieres por una de estas causas? Seguro que un montón de veces, por no decir la totalidad. A mi por lo menos, me pasa continuamente, y creo que es necesario tomarse enserio aquello de la espera, la paciencia y la reflexión antes de actuar.

He recopilado unas cuantas frases a tener en cuenta, para acabar con aquello de que la paciencia es sólo un reflejo de la vagancia o de la ignorancia. Tenerlas en cuenta, os aseguro que todo nos irá mejor haciendo caso a estos refranes o frases célebres que seguro hemos escuchado alguna vez de la boca de alguien cercano a nosotros; padres, hermanos, tutores, jefes, compañeros, etc.
La paciencia es amarga, pero sus frutos son dulces.
La paciencia es un árbol de raíces amargas pero de frutos dulces.
La paciencia es uno de los mejores caminos para alcanzar nuestros propósitos.
Nada te turbe, Nada te espante, todo se pasa. Dios no se muda. La paciencia todo lo alcanza.
Siéntate pacientemente junto al río, y verás pasar flotando el cadáver de tu enemigo.
La paciencia es la madre de la ciencia.
No hay nada en el mundo que reemplace la paciencia, el talento no la reemplaza, no hay nada mas común que hombres talentosos sin éxito, la educación no la reemplaza, hay muchos educados fracasados.
La clave de la paciencia es hacer algo mientras esperas.
Se como un iceberg, cuando la mayor parte de ti se encuentre hundida siempre habrá una parte que salga a flote...
El paciente tolera, mientras el intolerante no tendrá paz.
El que pide paciencia a Dios sea sabio pues esta vendrá por las pruebas.
Os incluyo aquí una reflexión a cerca de la paciencia que he encontrado en Internet y que creo, es muy cierta:
PACIENCIA:
La paciencia no es pasividad ante el sufrimiento, no reaccionar o un simple aguantarse: es fortaleza para aceptar con serenidad el dolor y las pruebas que la vida pone a nuestra disposición para el continuo progreso interno.
A veces las prisas nos impiden disfrutar del presente. Disfrutar de cada instante sólo es posible con unas dosis de paciencia, virtud que podemos desarrollar y que nos permitirá vivir sin prisas. La paciencia nos permite ver con claridad el origen de los problemas y la mejor manera de solucionarlos.

La paciencia es la virtud por la que soportamos con ánimo sereno los males y los avatares de la vida, no sea que por perder la serenidad del alma abandonemos bienes que nos han de llevar a conseguir otros mayores.
La paciencia es un rasgo de personalidad madura. Esto hace que las personas que tienen paciencia sepan esperar con calma a que las cosas sucedan ya que piensan que a las cosas que no dependen estrictamente de uno hay que darles tiempo.
La persona paciente tiende a desarrollar una sensibilidad que le va a permitir identificar los problemas, contrariedades, alegrías, triunfos y fracasos del día a día y, por medio de ella, afrontar la vida de una manera optimista, tranquila y siempre en busca de armonía.
Es necesario tener paciencia con todo el mundo, pero, en primer lugar, con uno mismo. Paciencia también con quienes nos relacionamos más a menudo, sobre todo si, por cualquier motivo, hemos de ayudarles en su formación, en su enfermedad.
Hay que contar con los defectos de las personas que tratamos –muchas veces están luchando con empeño por superarlos-, quizá con su mal genio, con faltas de educación, suspicacias... que, sobre todo cuando se repiten con frecuencia, podrían hacernos faltar a la caridad, romper la convivencia o hacer ineficaz nuestro interés en ayudarlos.
El discernimiento y la reflexión nos ayudará a ser pacientes, sin dejar de corregir cuando sea el momento más indicado y oportuno. Esperar un tiempo, sonreír, dar una buena contestación ante una impertinencia puede hacer que nuestras palabras lleguen al corazón de esas personas.
Paciencia con aquellos acontecimientos que llegan y que nos son contrarios: la enfermedad, la pobreza, el excesivo calor o frío... los diversos infortunios que se presentan en un día corriente: el teléfono que no funciona o no deja de comunicar, el excesivo trafico que nos hace llegar tarde a una cita importante, el olvido del material del trabajo, una visita que se presenta en el momento más inoportuno.
Son las adversidades, quizá no muy trascendentales, que nos llevarían a reaccionar quizá con falta de paz. En esos pequeños sucesos se ha de poner la paciencia.









modeman dijo
la paciencia esta bien tenerla pero es dificil a veces mantenerla no? felicidades por el post
22 Octubre 2007 | 07:32 PM